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jueves, 22 de noviembre de 2018

Soledad Digital

Hace ya 12 años que mi suegro nos dejó, yo aún no había cumplido 30 y podemos decir que aquello me cambió la vida, aunque parezca obvio. Aimer, además de ser mi suegro, fue mi amigo, el primero que perdí. Cuando una persona a la que quieres muere rebobinas muy rápido todos los momentos que has vivido con él/ella, en este proceso sonríes por todo lo bueno, tuerces la cara por todo lo que podías haber hecho mejor y te haces una revisión completa, piensas en el sentido de las cosas que estás haciendo e intentas repriorizar tu vida. 

sábado, 1 de septiembre de 2018

El tío Helí


Estuve en Perú en marzo y abril de este año, a veces me reprocho porque no he escrito antes sobre esto. Quizá el tiempo va más rápido que los deseos de uno.
Era la primera vez que mis hijos visitaban Perú, era una visita social, para que los niños conocieran a su familia y amigos de allí. Teniendo en cuenta que gran parte de la familia de mi mujer vive en España tampoco sabíamos cuanta gente podríamos ver o visitar.
Fue maravilloso, delicioso, como en una película de Ricardo Darín, o mejor, de Claudia Llosa. Fue emocionante ver cuánto amor queda todavía allí para mi mujer, cuánta familia, cuántos amigos... También es muy bonito compartir ese amor, al menos para mí.
Casarse con una mujer peruana tiene eso, no te casas con ella, te casas con su familia, con su cultura, con sus amigos, con su comida y, creánme, si lo valoras el tiempo suficiente, es maravilloso.

Hacía 10 años que no visitaba Perú, allí hay varias visitas obligadas, en Lima, la primera y primordial es la casa del tío Helí y la tía Ochi. Estaba igual que hace diez años, no sólo la casa, ellos casi también. Helí es como un galán de cine clásico, delgado, con cierto atractivo a lo Sean Connery y como yo siempre le decía, con todo su pelo. Cuando llegamos a su casa nos saludó como lo hizo hace 20 años la primera vez que fuí, o las otras 5 veces, o el día de mi boda en Perú cuando nos llevó en coche a la iglesia: "Hola Jorgito, que tal todo?". Esto acompañado de un abrazo sincero, de esos a dos manos que reconfortan el alma. Helí es un hombre pausado, con ese sentido del humor agudo que a mi tanto me gusta.

En este viaje estuvimos varios días juntos, fuimos a su casa 3 o 4 veces y fuimos a comer a Barranco y a Larcomar. El día del Larcomar los demás decidieron ir en el coche de una amiga y Helí y yo bajamos paseando desde el apartamento que habíamos alquilado. Helí era un hombre culto, interesado en la política y los tejemanejes del mundo. El haber sido profesor le daba un tono pausado, didáctico, cuando hablaba. Incluso cuando bebía parecía que estaba sentando cátedra. Mientras bajábamos la calle hacia Larcomar tuvimos una conversación ligera, le pregunté qué estaba leyendo, me dijo que había leído una trilogía que le había impresionado, Millenium, el mismo libro que llevo unos meses leyendo yo (sí, soy un lector perezoso), la casualidad no entiende de edad ni de fronteras.
Tras 10 minutos caminando llegamos a Larcomar, allí me dijo que era la primera vez que estaba allí. Esto me hizo pensar, porque percibí que nunca había ido porque no veía la necesidad. Larcomar es un centro comercial ligeramente "pituco" de Lima. Me recordó que era un hombre con ciertos principios bastante profundos pero también que podía hacer excepciones por la gente que quería. Le noté a gusto, relajado. Esa fue una de las últimas veces que le ví, la última sería cuando vino a despedirnos al aeropuerto tres días después.

Hace 12 años nos dejó Aimer, yo a la gente le decía, "se ha muerto un amigo", el primero que perdí, desde entonces se han ido varios, hoy, el último, mi tío y amigo Helí. Aimer, espero que hayas puesto unas chelas en la heladera y al menos lo estéis celebrando en algún sitio los dos juntos porque aquí habéis dejado un hueco muy grande, jodíos.

sábado, 3 de marzo de 2018

The Spanish Super



Como sabéis los que me leéis, hace unos años que vivo en Reino Unido. La gente que me pregunta que tal por aquí siempre les respondo que bien, que no me puedo quejar. Me considero una persona viajada y suelo adaptarme fácil a las comidas de otros sitios o a los ingredientes al menos, porque en mi familia en general se come comida española. Hay bastantes ingredientes y hay comida genuinamente española, la verdad. Diría que el primer año que estuve aquí ni siquiera traía embutidos en la maleta o fabada o cerveza Mahou... Con el tiempo he ido cambiando, la cara que se me ponía cuando llegaba una visita con cecina de León y hojaldres de Astorga me delataba.

Por eso cuando unas personas muy cercanas a mí montaron The Spanish Super (www.thespanishsuper.com) se me caía la baba simplemente al entrar. No es sólo que el logo engancha, que la web es clara y funciona bien, es también que los productos que tienen 150 o 200, son exactamente los que echamos en falta por aquí. Productos de Mercadona, dulces y galletas españoles, Cola Cao, productos de bebés, crema de aceite de oliva de Mercadona... Han dado en el clavo, vamos.

Los packs especiales son los más, desde el pack Nostalgia que tiene todos los productos que comíamos cuando éramos niños (https://www.thespanishsuper.com/es/inicio/303-pack-nostalgia.html), pasando por el pack Morriña con una selección de productos gallegos (https://www.thespanishsuper.com/es/inicio/315-pack-morrina.html) y siguiendo con el pack Amantes del Cucharón con los mejores platos españoles de cuchara (https://www.thespanishsuper.com/es/inicio/313-pack-amantes-del-cucharon.html).

Los precios son probablemente los más baratos de las tiendas online de este tipo que he visto, creo que la principal razón es que están muy especializados en esos 200 productos y con eso reducen costes.

El otro día me llegó mi primer pedido, lo único malo, a decir verdad, es que pensaba que me iba a durar 3 meses y no creo que me dure ni uno. La realidad es que vivir en el extranjero, en los tiempos que corren, no nos debería impedir disfrutar de los platos y los dulces que más te gustaban en España.  Total, los productos similares que puedes encontrar aquí casi valen lo mismo o incluso más caros.

Os dejo aquí toda la información para que la disfrutéis vosotros también.

Web: www.thespanishsuper.com

Si les queréis seguir en Facebook:

https://www.facebook.com/TheSpanishSuper/

Y en Twitter:

@thespanishsuper

https://twitter.com/thespanishsuper

martes, 20 de febrero de 2018

Coco, saluda a mi papá



Quizá sea porque la primera vez que me separé de mi hija cuando era pequeña fue para hacer un proyecto en Méjico durante 3 semanas, quizá sea porque aquel viaje se produjo entre octubre y noviembre, en plena celebración del día de Muertos en Guadalajara, quizá sea porque, aquí, en Inglaterra tenemos varios amigos mejicanos y el mejor amigo de mi hija también lo es... no se, pero la cultura mejicana tiene algo especial, profundo, muchas veces reflejado en el cine por sus fantásticos directores y también reflejado en sus tradiciones que trascienden fronteras.

Estoy harto de oir que el mundo se va a pique, que todo va a peor, que cada vez hay más violencia y que las nuevas generaciones lo van a empeorar. A mi en cambio me parece que hay muchas señales que indican exactamente lo contrario.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Navidades negras



Hace hoy unos 25 años el cura de nuestra parroquia me pidió que escribiera un artículo para el boletín parroquial de Navidad. Lo titulé Navidades Negras, supongo que desde siempre he tenido un espíritu ligeramente subversivo. Lo curioso del caso es que lo publicó, cosa que le honra. En aquel artículo intentaba sacudir un poco el espíritu de la Navidad de consumismo y egoísmo que nos poseen que como veis, no es nuevo, ya ocurría en los 90. 

Cuando te va bien en la vida existe una tendencia lógica, humana, en pensar que has influenciado enormemente en tu situación. Seguramente no es incorrecto del todo pero hay multitud de factores en los que no hemos tenido nada que ver como la inteligencia, aspecto físico, lugar en el que hemos nacido o los padres que nos hayan tocado. Seguramente esos cuatro factores definen más que nada en el mundo lo que somos, nuestra posición, nuestra pareja... Pero nos empeñamos en pensar que estamos en una posición acomodada gracias a nuestro esfuerzo. 

Cuando vemos a alguien pidiendo por la calle o a alguien pasándolo mal valoramos la situación desde la distancia, desde un pedestal ficticio y acabamos acomodados en el engaño, en el engaño de que nos merecemos lo que tenemos, de que hemos trabajado duro para conseguirlo y que los demás pueden conseguir lo mismo si siguen nuestros pasos... no nos damos cuenta que todo es falso, efímero y que cada mañana deberíamos dar las gracias porque puede que pasado mañana estemos en el mismo lugar de aquellos que veíamos en la distancia.

Me encanta la Navidad y aunque a veces no lo parezca soy una persona muy optimista pero en épocas tan sensibles como estas pienso en la gente para la cual la Navidad es una época para darse cuenta más que nunca de la soledad, de la gente que no está, de la pobreza... un amplificador de la tristeza en otras palabras. 

La Navidad no son regalos, mariscos y cenas de empresa, la Navidad es pasar unos días con tus padres, escucharles sus historias con paciencia, jugar con tus hijos, sin mirar el reloj, ayudar a tus hermanos, pasar tiempo con ellos, dedicar más de 30 segundos a aquellos que las van a pasar solos, invitarles a casa... la Navidad es una época de personas, de amplificar el amor por el género humano, de ser más humildes, de entender a los demás. 

Hemos convertido la Navidad en una época de estrés, consumismo y glotonería, quizá es momento de pensar un poco más en lo que realmente es la Navidad y dedicarles el tiempo que merecen a los que la hacen posible.


Feliz Navidad a todos!

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Cinema Paradiso




Siempre me ha gustado viajar, no recuerdo ningún momento de mi vida en el que no me gustara. Recuerdo bien cuando hacía largos viajes en bus sólo, para ver a mi novia de entonces, ahora mi mujer. Recuerdo que durante largo tiempo estuve buscando un dispositivo en el que pudiera ver pelis en los viajes, encontré uno, de la marca Archos, una empresa francesa adelantada a su tiempo. Estuve a punto de comprarlo pero al final era demasiado caro. Poco después salieron los MP3 con pantalla de 2-3 pulgadas y casi a la par los smartphones y tablets. Algun tiempo después se instalaron en nuestras vidas las empresas de contenido audivisual como Netflix o Amazon Prime y ya muy recientemente empezaron a permitir descargarse las pelis. Esto ha cambiado mi forma de viajar, sobre todo cuando lo hago sólo, por trabajo. Escojo mis series y mis películas y el retraso de una avión a veces se convierte en un episodio fascinante o una peli inolvidable.

lunes, 7 de agosto de 2017

La felicidad es analógica



Los que me conocen saben que me gusta estar a la última en tecnología, iphone, ipad, Alexa, Smart Home... Además de esto trabajo en tecnología, desarrollo soluciones digitales y a decir verdad me encanta hacerlo.

El mes pasado tuve en casa a 4 de mis sobrin@s durante 2 semanas. También estaba mi suegra, había 4 o 5 generaciones en la misma casa, según lo mires, unas puramente analógicas las otras nativas digitales. Viendo a mis hijos y mis sobrinos empecé a pensar como era yo de niño, sin la mayoría de las tecnologías que hay hoy. Teníamos televisión, sí, y la veíamos un montón pero no podíamos cubrir el 100% de nuestro día con dispositivos electrónicos. Esto suponía que nos aburríamos, sí, para los más jóvenes, aburrirse es un estado en el cual no sabes que hacer. Nos aburríamos soberanamente, ese aburrimiento me llevo un verano a poner una canasta en mi pueblo y pasarme entrenando 6,7 horas al día, me llevó a leer todos los libros de Tintín, Asterix, El Señor de los Anillos... El aburrimiento me obligó a inventarme varios juegos de ciclismo y atletismo con los que pasábamos horas jugando mi hermano pequeño y yo. El aburrimiento me llevaba a hablar con mi abuelo sobre la guerra civil, con mi madre sobre el cole, con mi padre sobre mi futuro...

Ese mundo ha cambiado, la tecnología nos lo ha dado todo cambiando completamente la perspectiva que tienen nuestros hijos del mundo. Para los adeloscentes es mas importante ser popular en redes sociales que en la vida real. Las interacciones físicas han decaído, se dedica menos tiempo a hablar, a jugar, a bromear. El espíritu de equipo también ha decaído, las redes sociales tienen perfiles individuales, se ensalza más a la persona que al grupo y eso está volviendo a nuestro chavales egoístas y egocéntricos. Los niños que aún no tienen edad para entrar en redes sociales tienen una oferta televisiva que cubre las 24 horas, Clan, Netflix, Amazon... Aún así, siguen siendo niños y se cansan, ahí pueden alternar con móviles, iPads y consolas. Todos recordamos el tedio de esperar en el médico a que nos atiendan, o de hacer un viaje largo sin más entretenimiento que hablar con tus padres y hermanos. Eso ha desaparecido, los niños no aceptan el aburrimiento, no lo conciben, lo hemos eliminado de su rutina. Esto produce además enfado, les hemos educado con una oferta de entretenimiento sobre saturada, somos tan protectores con esto que hasta cuando vamos de viaje buscamos actividades infantiles, salas de juego, zoos, parques... Es una burbuja digital y de sobreentretenimiento.

Todo esto os lo dice un padre y tío digital, completamente a favor de la tecnología, incluso de las redes sociales. Seguramente eso me da aún más criterio para decirlo. El problema no es la tecnología y las redes sociales, el problema es que los chavales cada vez tienen menos tiempo para aburrirse, para crear, para interactuar con personas de carne y hueso, para jugar con balones en 3D y con textura... No digo que no lo hagan pero el mundo digital les/nos está dejando menos tiempo para eso y las consecuencias son imposibles de predecir.


Desde ese mundo digital en el que vivimos, después de pasar 2 semanas con mis sobrinos y ver sus caras cuando íbamos a un acantilado blanco maravilloso, cuando nos encontramos de manera fortuita con el día del orgullo gay en Londres... o la cara de mi hija cuando le digo que vayamos a la piscina o a ver a su mejor amiga... lo tengo claro, el mundo ha cambiado mucho, la tecnología nos permite comuncarnos mejor, entretenernos más, ahorrar energía, ser mas eficientes... No podemos obviar eso, nuestro día a día es digital pero gracias a Dios, las emociones, la carne de gallina, los besos, los abrazos, las bromas, la brisa del mar, el agua de la piscina, la comida recién hecha, los parques, los acantilados, las torres eifeles, el arte, el deporte, las comidas familiares, las barbacoas... en resumen, la esencia de la felicidad, por suerte, sigue siendo analógica.