Recomienda

domingo, 3 de mayo de 2015

Super mamás



El 2 de abril fui padre por segunda vez, en esta ocasión en el Reino Unido. En este post voy a decir cosas que probablemente son obvias para muchos pero que quizá el devenir de nuestra sociedad nos hacen olvidar en ocasiones.

En primer lugar he de mencionar que, como esperaba, la sanidad británica es, en muchos aspectos, excepcional. Quizá el dato más relevante para lo que voy a escribir se refiere al enfoque familiar que le dan a un parto de manera que en ningún momento, salvo problema grave, separan a los miembros de la familia. Estuve el 99% del tiempo con mi mujer y cuando salí lo hice de forma voluntaria. Una vez nació mi hijo no lo separaron de nuestro lado ni un momento y así continuó el resto de días en el hospital. Además, mi otra hija pudo visitar a su hermano desde el primer día durante prácticamente todo el día. La sanidad española es excepcional pero es cierto que deja en un segundo plano el papel del padre en muchos momentos del proceso.

Dicho esto, y como hombre, cuando vives un parto (y también un embarazo) de principio a fin te sirve para darte cuenta de que el papel del hombre en todo esto es prácticamente irrelevante. La evolución y la inteligencia nos ha llevado a formar una sociedad, ser eminentemente monógamos y establecer familias pero está claro que nuestra apuesta (la del hombre) en el proceso es mínima. Una mujer, cuando decide ser madre, hipoteca su cuerpo, su estado de ánimo, su bienestar durante nueve meses sabiendo casi a ciencia cierta que al final será de por vida. En el parto mismo sufre durante horas, unos dolores tan intensos que al menos yo no aguantaría ni 30 segundos y después de dar a luz, en muchos casos, se pasan meses alimentando de su propio pecho al bebé. Esto sin contar la hipoteca social que supone abandonar tu trabajo durante 4 meses sin saber qué te vas a encontrar a la vuelta.

En mi profesión se utiliza una metodología de desarrollo que se llama SCRUM, en esta metodología se utiliza mucho una introducción para explicar lo que es el compromiso:
Una gallina le dice a un cerdo: Eh, ¿por qué no montamos un restaurante?
El cerdo le responde: Me parece bien, ¿qué nombre le ponemos?
A lo que la gallina contesta:  ¿Qué te parece “Huevos con jamón”?
Y el cerdo le replica: No me gusta. Tú sólo estarías involucrada mientras que yo estaría comprometido
Si llevamos esto a nuestra sociedad está claro que los hombres estamos involucrados y en ocasiones poco y realmente son las mujeres las que están comprometidas en la creación de las familias. Sin ellas, nada de los que conocemos como sociedad moderna existiría y todas las leyes de conciliación de vida laboral y familiar deberían estar especialmente orientadas en valorar como merece su mayor compromiso social, aunque esto suponga a veces una menor presencia laboral, que no por ello menor compromiso.
Sirva esta reflexión como señal de mi admiración hacia las madres, hacia todas, pero en especial la mía que supo crear la base de una familia excepcional y a la de mis hijos gracias a cuyo compromiso tengo 2 hijos preciosos y he vivido en estos años, los momentos más bonitos de mi vida.