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miércoles, 21 de marzo de 2012

Cuando mañana no existe


Como dice mi mujer la vida está compuesta de muchas vidas unidas. Cuando naces sólo conoces una o dos de las vidas de tus padres y como mucho una de las vidas de tus abuelos. Yo sólo conocí a mi abuelo materno, un hombre tranquilo, sosegado, de palabras comedidas y gestos pausados. Un hombre que agradecía unos oidos abiertos y mucho más unos coros para cantar o unos labios para reír sus chistes repetidos. Cuando conocí a mi abuelo ya era viudo y estaba jubilado. Eso no me permitía imaginar que habría sido de su vida hasta ese momento que en el fondo era el más estático e impersonal de una vida mas que interesante.

domingo, 11 de marzo de 2012

Adicción a Apple


Antes de que se me vea el plumero, sí, escribo este artículo desde un MacBook White, tengo un iPad 1, un Apple TV, un iPhone 4S y un iPhone 3G. Muchos dirán que sólo con esto no represento al español estándar sino a un friki de Apple pero no es del todo cierto:

Aunque es un secreto muy bien guardado por Apple se estima que España hay entre 1,5 y 2 millones de iPhone. Las ventas de MacBook no han dejado de crecer en España en los 3 últimos años y más de la mitad de poseedores de una tablet en España tiene un iPad. Reconozco que todo combinado me hace un pelín friki pero de manera aislada es muy común tener al menos un producto de Apple.

domingo, 4 de marzo de 2012

El nuevo comunismo



El otro día vi un buen trozo del Comando Actualidad que trataba de los desahucios. Hay que reconocer que el tema de la gente que no puede pagar su hipoteca y acaba expulsada a la fuerza de su antigua casa tiene mucho jugo a nivel periodístico.
En este programa, entre otros, salía una pareja que tenía un chalet que había tenido que abandonar voluntariamente y que estaban a la espera del desahucio oficial. Esta pareja con hijos vivía ahora en una habitación de 30 metros con cocina que les habían prestado. Contaban, con lágrimas en los ojos, que el problema no era que les quitaran la casa, el problema eran los miles de euros que quedarían a deber al banco aún después del desahucio. Observé a mi mujer, que estaba viendo el programa conmigo, y vi como le caían unas lágrimas por la mejilla, - ¿Que te pasa?- le dije-, ella me preguntó por qué no les perdonan la deuda y yo me metí de lleno en el debate nacional: