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miércoles, 18 de junio de 2014

Campeones sin hambre



Año 1996, Miguel Induráin, después de ganar 5 tours consecutivos, hinca la rodilla en una etapa extraña frente a Rijs.

Año 2009, Rafael Nadal, después de ganar 4 Roland Garros seguidos, pierde en cuartos de final contra Soderling.

Año 2014, la selección española de fútbol, después de ganar consecutivamente Eurocopa, Mundial y Eurocopa, encaja 7 goles en 2 partidos y se vuelve a casa a las primera de cambio en el mundial de Brasil.

Los 5 tours, los ahora 9 Roland Garros y las 2 Eurocopas y Mundial fueron gestas increíbles, extremadamente difíciles de conseguir, porque la alta competición se decanta por pequeños detalles. Los años que que vivimos en medio de esas gestas llegamos a pensar que era sencillo, que éramos invencibles, que estamos predestinados genéticamente a ganar. En días como hoy nos damos cuenta del valor de esas gestas, de que, los que ahora criticamos, a los que ahora les enseñamos la puerta de salida, nos abrieron antes la puerta de entrada, nos hicieron crecer 25 centímetros y mirar al cielo después de 40 años cabizbajos. No pequemos de Quijotes, estos que hoy han hincado la rodilla, como otros que la hincaron antes que ellos, son, probablemente, la selección más grande de todos los tiempos.

No olvidemos el día de hoy, no lo olvidemos nunca, porque hace grande lo que pasó hace 2 años, y 4 y 6. Ahora nos toca animar a Chile, a Holanda y todos los que por méritos propios siguen adelante en esta guerra sin muertos que es el Mundial de Fútbol.

viernes, 13 de junio de 2014

Comando Water



Tenía 24 años la primera vez que pisé Perú. Un país que, teniendo una historia y unos recursos apasionantes, nunca me había interesado demasiado como para visitarlo sin una razón potente. Esta vez la había, era una razón importante, tan importante que ahora es la madre de mi hija.

Llegué por la tarde, me acompañaban mi hermano y mi cuñada. Nos fueron a buscar al aeropuerto, si no recuerdo mal, mi novia entonces (ahora mi mujer), sus padres y el tío Helí. Yo ya había viajado por varios países de mundo pero esta vez vivía una experienca inédita para mí, no había sido capaz de imaginarme lo que me iba a encontrar, ni a nivel general del país ni específicamente con mi familia política. Mi primera visita a Perú fue como un viaje a la Luna.

Salimos del aeropuerto y pronto entramos en una especie de autovía muy descuidada que nos llevó, tras un desvío, a casa de los tíos de mi mujer. Lo que sí me esperaba es encontrarme una familia hospitalaria, acorde a uno de los tópicos que se manejan de los sudamericanos en España. Así fue, todos nos cuidaban como a virreyes, broma recurrente que hacía en mis visitas a Perú y que todo el mundo reía pero problemente sólo gustaba a unos pocos.