Mi tío el artista




Dice la mítica canción de Fito, ‘sin saber como ha venido me ha cogido la tormenta’. Así me siento ahora mismo, estoy en una conferencia en el extranjero, me desayuné con una alerta en el móvil y los acontecimientos solo han ido a peor.


Se nos fue el artista, en un pestañeo, en un chasquido de dedos, en un mal sueño. Mis hijos apenas conocieron a ninguno de sus abuelos, mi hija conoció a mi padre pero de muy pequeña pero mi hijo a ninguno de los dos. Este año perdieron a su tío de Perú, lo más parecido a un abuelo que tenían por parte de su madre y ahora se les va tío, que era como su abuelo por parte de padre.


Es muy difícil encontrar las palabras adecuadas, si fuera él escribiría un romance pero lo mío es más la prosa profunda, o incluso el verso. Quizá justamente eso era lo que más nos unía, el amor por las palabras y como ponerlas juntas para despertar sentimientos, en tu caso sobre todo risas, en mi caso más melancolía.


Este verano pasamos muy buenos momentos juntos. Decidí quedarme con mi madre yo sólo unos días y os dije que podíamos ir los tres a comer o cenar en La Bañera pero tenías una agenda bastante apretada y estabas bastante cansado. Sí que conseguimos que comieras en casa un día, con todos. Hablamos durante horas, de tus proyectos, de tus viajes, de la IA…  Tu cara no engaña y ese día lo pasaste como un enano.


Tengo la mala o buena fortuna, según se mire, de poder pasar buenos momentos con gente que se nos va. Este verano pasamos muchos, empezando con la comida del pueblo, en la que te tenía enfrente y brindamos y reímos con el clarete bien fresquito. La presentación de tu libro, que me pediste que hiciera fotos y te hice también un video completo. Los ratos que echamos en la fiesta con toda la cuadrilla tomando una cervecita.  Y todas las veces que nos encontramos cuando tu ibas o venías en coche. Superaste una enfermedad muy grave de una manera admirable, que nos conmovió a todos, nos llenó de orgullo y demostró las ganas de vivir que tenías, que ponías en todo lo que hacías, desde un libro para niños, hasta un cuadro o una rama que se convertía en un Cristo en la cruz. Muchas veces incomprendido pero eso es lo que tienen los artistas y el arte, despierta sentimientos en ambos sentidos. Nuestra familia es recia, nos queremos pero no lo decimos mucho aunque creo que se notaba y lo reflejábamos ambos en los buenos momentos y lo bien que lo pasábamos. Como explico siempre, al vivir lejos siempre tengo presente que los momentos que paso con alguien pueden ser los últimos, no es pesimismo, es puro Carpe Diem, no me produce estrés, me produce sosiego y me tiene alerta para no irme enfadado con nadie. Lo que si me pesa es lo que no se hizo. Estuviste en Londres una vez y cenamos juntos. Nosotros sólo estuvimos en Ávila de pura visita una vez contigo y con Estrella, aunque nos viéramos en el pueblo se me antoja poco, demasiado poco, demasiado rápido. 


Una de las primeras veces que papá estuvo en el hospital, tenías unos 40 años y me dijiste que se te habían pasado volando. Los siguientes 30 se me han pasado volando a mí, dejas un hueco enorme, aunque quizá no te lo hiciéramos ver, de abuelo, de tío marchoso, de artista, de luchador, de comerse la vida a bocados, de querer vivir… Y todo eso deja un agujero muy profundo que va a hacer eco durante mucho tiempo. Se que me leías asiduamente y probablemente eras mi mayor admirador en lo que a escritura se refiere, no se si leerás esto pero este es el post que nunca hubiera querido escribir, hasta siempre tío, gracias por tus ganas de vivir y por ser siempre tú mismo.


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