Año 2026, otra vez, el sol no se pone en nuestro imperio



Somos bi-campeones del mundo. Y como expreso yo ahora mi felicidad con palabras?, creo que no es posible pero trataré de compartir un 10% con lo mejor que me salga. 



Ayer España se proclamó campeona del mundo por segunda vez, como casi todo el mundo quería. Os tengo que contar que antes del partido iba a escribir un post, como lo hice el otro día sobre Francia y, aunque no lo hice, os dejo la idea que os quería compartir. Esa idea siempre empieza desde el respeto al rival, respetar al rival te hace intentar pensar qué virtudes tiene que quizá tu no, cómo te puede ganar, que debilidades va a explotar… Argentina y Brasil son, de largo, los dos países del mundo que más viven el fútbol. En esos países el fútbol es religión, incluso secta de la que no te puedes salir. Eso me admira y asusta a partes iguales, la gente en Argentina hipoteca su casa para ir a ver la final del mundial y eso te hace hasta sentirte culpable porque en España no lo hacemos ni locos (eso no quiere decir que no nos guste el fútbol igual o más). Argentina vive fútbol, ama al fútbol, no hay país que desee más ganar una copa del mundo y esa es su criptonita, la ansiedad. Los argentinos no son futbolistas son guerreros, porque la línea entre el deporte y la guerra a veces es muy fina. A lucha y pasión nunca les vamos a ganar, no intentemos pretender que sí porque no les vamos a ganar, igual que Federer no le podía ganar a Nadal a lucha y pasión y nunca lo hizo (pero sí lo hizo con tenis). A lo que si les podíamos ganar a los argentinos es a jugar al fútbol, y Luis de la Fuente, que cuando llegó a la selección pensamos que iba a durar dos telediarios lo entendió a la perfección, el partido fue una imposición, España decidió que había que jugar a pesar de que Argentina se resistió durante 125 minutos. Hace 20 años este partido lo hubiéramos perdido, hubiéramos dicho que jugamos como nunca y perdimos como siempre, hubiéramos dicho que nos lo merecimos pero que el fútbol es injusto… pero eso no pasó, porque en los últimos 20 años hemos visto que el deporte es casa vez menos injusto, España ganó la Eurocopa con toda Europa aplaudiendo y ha ganado el mundial de la misma forma, es indescriptible el orgullo que uno siente especialmente viviendo en el extranjero y recibiendo elogios incluso cuando ganamos en la final (de la Euro) al país en el que vivo.


El partido en sí no tuvo más, fue una dictadura de fútbol, les forzamos a jugar y ganamos, como el 99% del mundo esperaba.


Otra cosa son los sentimientos y como lo vivimos cada uno. Nosotros vivimos en Inglaterra, el país del mundo que más odia a Argentina, con lo que todo el país estaba con España. Ayer por la mañana, un amigo de mi hijo, un niño irlandés, le preguntó a mi hijo si podía ver el partido con nosotros, él inicialmente le dijo que no porque lo íbamos a ver en familia pero yo le dije, por que no? En ese momento pensé en las probabilidades que tiene Irlanda de ganar algo en fútbol y de lo que significaría para ese niño verlo desde dentro y así fue. Mi hijo invitó a otro de sus mejores amigos, un niño de origen chino y allí lo vieron los 3, escuchando la narración de Manolo Lama en castellano y con camisetas de España que encontramos por casa. Esos niños puede que nunca vean a su país ganando una copa del mundo pero no tengo duda que jamás olvidarán la noche de ayer.

El otro día, hablando con mi hermano mayor, me dijo que iba a ver la final sólo. Una de las peores cosas de vivir en otro país es no poder disfrutar de momentos tan únicos con tu familia (primigenia) por lo que lo hablamos y decidimos hacer una video llamada durante la final con toda la familia en la que íbamos hablando en el descanso y por supuesto al final. Hasta mi madre se conectó, para ver lo felices que estábamos.


Mi mujer, peruana de nacimiento, sufre mucho cuando un partido es apretado pero vive estos eventos casi tan intensamente como yo. Se pasó la mitad de la final en el salón y la otra mitad en el pasillo o la escalera de casa. 


Para poner más dramatismo a la final en el minuto 50 llamaron a la puerta y era un operario de la empresa eléctrica, había una avería eléctrica en el barrio y tenían que cortarnos la luz durante 5 minutos y quizá durante toda la noche. El operario sabía que estábamos viendo el partido y que éramos españoles y tenía una cara de apuro que no podía con ella. Nuestros vecinos de los dos lados estaban ambos sin luz y estuvieron sin luz toda la noche con lo que había altas probabilidades de que nosotros nos quedáramos sin luz también. Entraron a casa, cortaron la luz, hicieron unas mediciones y… milagro, la luz volvió y seguimos viendo el partido.


España seguía dominado el partido de pe a pa pero no llegaba el gol y yo estaba al borde del infarto, empecé a pensar que quizá pasaba lo que nos pasaba antes, que llegaba Messi y casi sin querer nos hacía gol y Argentina se llevaba la final. Pero no fue así, Ferrán marcó, gritamos, nos abrazamos y nos sentamos a mordernos las uñas y desear que el tiempo pasara lo más rápido posible. Cuando el árbitro pitó el final respiré aliviado y dejé que mis sentimientos fluyeran, mis hijos vinieron a abrazarme, incluidos los amiguitos de mi hijo, luego fue mi mujer que supuraba felicidad por todos sus poros y después de abrazar a todos dejé que los sentimientos se apoderaran del momento, salí afuera, al jardín, a la oscuridad y lloré como un niño, miré al cielo y pensé en las dos personas que conozco que hubieran disfrutado más de este momento, Angel (papá) y Aimer (mi suegro), me pasé unos minutos pensando en ellos, celebrándolo con ellos y, echándoles de menos, intentando saborear el momento para que ellos, desde donde estén, quizá puedan respirar un poco de este sentimiento a través de mí. 


Cuando terminé seguí celebrándolo con mi familia, tanto los de aquí como los de España, porque la felicidad sólo es completa cuando la compartes.


Dejadme para terminar añadir un pequeño recordatorio para cuando lea esto dentro de 20 años. 2026 fue el mundial donde un EQUIPO CON MAYÚSCULAS retiro de una tacada a Cristiano Ronaldo y Leo Messi y retrató en las semis y en la final a las mejores dos selecciones hasta ahora de la década, en el caso de Argentina, sin tirar ni a puerta ni fuera en 90 minutos.  2026 es el año en que un país se convirtió por segunda vez en su historia en campeón de Europa y el Mundo algo que nadie había logrado jamás. 2026 es el año en que un mismo país tiene al campeón masculino y femenino de fútbol algo que tampoco ha pasado nunca en la historia. Esto lo dejo escrito por si no llego a abuelo cebolleta, porque amigos y familia, ojalá se repita esto dos o tres veces más, pero si no lo hace, aquí estuvimos nosotros para verlo y contarlo. 


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