El tiempo es oro
Cuando era pequeño los sábados por la noche nos sentábamos toda la familia en el salón y veíamos Informe Semanal. Un programa antológico de reportajes detallados sobre temas de actualidad, sí, suena aburrido pero a nosotros nos encantaba, es difícil imaginarse en la actualidad a niños de 10-11 años viendo algo así aunque he de reconocer que yo tengo uno en casa :)
Los domingos el tema era diferente, los domingos veíamos El Tiempo es Oro, un programa presentado por el gran Constantino Romero que consistía en proponer enigmas de conocimiento que los concursantes podían resolver usando libros de una gran biblioteca. Nosotros jugábamos en casa, con la enciclopedia Larousse y unos libros de historia de la humanidad que teníamos en la misma estantería. Estamos hablamos del mundo pre-internet y pre-inteligencia artificial donde el conocimiento estaba en la cabeza de la gente y en los libros.
Hoy, como cada año, recordando a mi padre, me vino este recuerdo a la cabeza porque pocas generaciones han visto cambiar el mundo tan deprisa y tanto.
Me gusta imaginarte usando ChatGPT y quejándote de que no te entiende, porque el ser humano está diseñado para socializar con seres humanos, y en el mundo híbrido en el que vivimos cuesta cada vez más valorar al humano sobre la máquina. Sin embargo, como persona optimista y por qué no decirlo, relativamente ducha en el uso de la inteligencia artificial creo que aún hay esperanza y tengo algunas evidencias:
- La radio lleva muriendo décadas y sin embargo los datos de audiencia persisten año tras año
- Los libros en papel iban a desaparecer y sin embargo la venta de libro en papel se ha estabilizado e incluso crecido en los últimos años
- En los 70 se vaticinaba que la comida preparada conquistaría la mayoría de las casas y sin embargo hay una fiebre por cocinar y por productos lo más naturales posibles.
- Las fábricas en la revolución industrial vinieron para eliminar la manufactura y sin embargo siglos después los productos manufacturados en ciertos sectores siguen siendo los más valorados.
- El teatro en vivo ha estado en crisis durante décadas y en los últimos años es prácticamente imposible conseguir entradas para un espectáculo decente. Lo mismo pasa con los conciertos y el deporte en vivo.
El ser humano es menos inteligente que las máquinas, el ser humano tiene defectos que las máquinas no tienen, para el ser humano su desempeño se ve influenciado por su estado de ánimo y sentimientos, el ser humano se molesta y enfada y toma decisiones ilógicas, las máquinas no. Todo eso es lo que yo creo que nos hará sobrevivir a las máquinas, hay algo dentro de nosotros que nos hace sentirnos atraídos por la imperfección, por lo imprevisto, por lo inesperado, nos gusta que nos sorprendan, nos molesta la gente que nunca se equivoca, la gente tan guapa que es casi perfecta… no sabemos explicar por qué pero no soportamos la complacencia de la inteligencia artificial, necesitamos equivocarnos, tocar, pelear, sentir… Por todo eso creo que estamos a salvo.
Mi padre era deliciosamente imperfecto y humano, hoy hace 15 años que se fue y cada vez se me hace más difícil imaginarle aquí con nosotros. La distancia me ha hecho entenderle cada vez mejor, sobre todo cuando veo mis propios defectos y entiendo los suyos y eso me hace valorar más sus virtudes que yo no tengo. Su completa falta de egoísmo que es rara en el mundo de hoy en día, su sentido del deber hacia su familia, su continua preocupación que es inherente a tener hijos que con el tiempo se convirtió en orgullo, su mal genio que se convertía en profunda ternura. Lo repito casi en cada post que escribo los 21 de Febrero y lo hago por si me leen los más jóvenes a ver si crea un poco de poso, el tiempo es literalmente oro, somos humanos, imperfectos y mortales y no sabemos lo que nos espera mañana. Desde que mi padre enfermó, cuando yo era aún adolescente fui consciente de esto y eso ha marcado muchas decisiones en mi vida. Llevo 15 años sin poder contarte nada, 15 años sin un café, sin un paseo y lo asumo con tremenda deportividad por eso intento pensar en los 33 que sí estuviste y que, sin tú pensarlo o prepararlo, marcaste una pauta que tengo presente cada día.

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